lunes, 3 de marzo de 2008

La Guerra no se Justifica en el siglo XXI

La guerra engendra guerra, es una frase muy antigua y de cajón, pero no por eso pierde vigencia, la época de las revoluciones armadas ya pasó. Ahora el mundo se esta transformado y esta entrando a una era de muchas posibilidades que permiten generar procesos que pueden solucionar conflictos de cualquier tipo, ya sean estos pequeños o grandes. Estas posibilidades están dadas por los adelantos en tratados y convenios de derechos civiles, humanización de las guerras, mecanismos políticos y económicos, como el intercambio humanitario, que suavizan las grandes asperezas de las diferencias sociales e ideológicas de nuestros tiempos. No es tiempo para hacer la guerra, no es justo que los estados gasten el dinero de los contribuyentes, y peor aun, que se endeuden para el fortaleciiento de su poder bélico, mientras que millones de ciudadanos carecen de los derechos mas básicos, como es la alimentación, la vivienda y la salud.

A los únicos que les interesa las guerras son a los que viven de ellas, a las grandes empresas que venden armamento y tecnología para destruir, a los grandes empresarios que reconstruyen las ciudades destrozadas por bombas y metralla, a los que se adueñan de las rutas comerciales y a los que hacen nuevos negocios de petróleo, y que decir de los bancos privados que prestan dinero a las naciones, a unas tasas muy buenas, para financiar las guerras; estos últimos son los mas peligrosos, los mas siniestros y oscuros.

No nos dejemos confundir, en ir apoyando guerras, ondeando las banderas de la democracia y la lucha contra el terrorismo, sin ver la mano invisible de fuerzas económicas que avivan las luchas internas en las naciones pobres, para apropiarse de sus mercados y dominarlos por completo.

Esta bien que luchemos contra el terrorismo, o mejor contra cualquier clase de violencia, pero por esta lucha no debemos de pasar por alto los derechos, soberanías y la dignidad de otros seres humanos.

No creo que la guerra sea la paz de futuro, como dice una canción de Silvio Rodríguez, creo firmemente que los hechos de paz generan la paz, que el amor engendra amor, aunque suena romántico y quizás ridículo, creo que estamos a las puertas de la era del conocimiento, el hombre a alcanzado un nivel intelectual nunca antes visto, la revolución de las comunicaciones y los avances en derechos civiles, son sin precedentes en la historia, ahora estamos viviendo una era que contrasta con el oscurantismo de la edad media, en muchos países hay constituciones democráticas que permiten a los seres humanos posibilidades de expresión y participación nunca existentes en el pasado. Solo faltan que los civiles, los ciudadanos del mundo, nos unamos, pero como lo sugiere Joseph Stiglitz (Premio Nóbel de economía 2006), no a protestar otra vez, sino a actuar alrededor de algo bueno. El grave problema de la globalización es que el mercado se ha globalizado, pero la política no. Según una encuesta que realizo Kofi Annan (Secretario General de la Naciones Unidas, 1997-2006), el 76% de los ciudadanos del mundo no se encuentran representados por sus gobernantes. Esto revela una necesidad apremiante de que los individuos participemos de manera mas abierta y critica, en las democracias. Esto requiera un nivel de abstracción de la realidad mas decantado, realidad que debemos evitar captar de la televisión y la radio, y obtenerla de medios independientes como estos blogs en Internet y de libros, análisis y estudios de personajes ilustres en el mundo y no de los dirigentes policitos o empresarios que siempre están sesgados por sus propios intereses. Nos han mentido y lo seguirán haciendo, pero cada vez es mas difícil, por que la humanidad esta despertando, y se esta dando cuenta de que el hombre es mas valioso que lo que el pueda comprar con dinero, el ser humano vale por su naturaleza y por su dignidad. Necesitamos tener una articulación política transnacional y crear una fuerza poderosa que regule las actuaciones de los mercados que trabajan bajo su propia óptica, poniendo sus intereses de expansión y poder, por encima de naciones enteras. En el caso del actual conflicto Colombia, Ecuador y Venezuela, naciones hermanas, literalmente de sangre, con orígenes étnicos comunes, con una misma historia ancestral y colonial, no es sensato que estemos pensando en guerras mientras que tenemos índices tan altos de violencia y hambre. El único ganador en este conflicto, si se llega a producir, serian los imperios que intervendrían y al final quedarán con el control de los mercados, no solo del petróleo de Venezuela, sino de nuestra biodiversidad y fuentes hídricas, que en un futuro cercano, serán mucho mas valiosas que el los biocombustibles.